La intolerancia de algunos se ha hecho ley. La cruzada de los talibanes antitabaco ha tomado forma legal. Desde hace unos días, hemos de salir de la oficina a la calle como apestados para poder ejercer nuestra libertad.
No defiendo fumar en zonas comunes, pero que alguien me explique que hay de malo fumar en la ventana del patio interior en el rellano del ascensor. :[
Pero si bien esto tiene cierto pase, puesto que los sinsentidos burocráticos son una constante del mundo moderno, lo que no tiene disculpa alguna es la barrabasada de los bares de copas. Sin ir más lejos, anoche en la Vía Láctea, descubrí pasmado que
todo el piso de abajo es de uso exclusivo de no-fumadores, por lo que se encontraba semivacío, mientras que la mayor parte de la clientela se apelotonaba en el piso de arriba para poder disfrutar del embriagador aroma de la hoja de tabaco.
Escuchen señores del gobierno, métanse en sus asuntos. Cada cual hará en su local lo que le de la gana. En el sistema de libremercado, el Estado debe intervenir lo menos posible, y esta intromisión en la propiedad privada de cada cual es inaceptable. Si un señor hostelero quiere prohibir fumar en
su local, está en todo su derecho, pero Vds. no son nadie para imponerlo por ley. Amparándose en la protección de los no fumadores, han llegado a unos extremos que han traspasado la línea del puro fascismo, o tal vez, siendo consecuentes con sus filias políticas, el stalinismo más rancio.
La cuestión es clara. Nadie obliga a los no fimadores a entrar en los bares, por lo que quien es fumador pasivo en esas circunstancias, lo es por elección propia.
Simple y llanamente, su actitud dictatorial me parece un insulto a los principios democráticos, y, lo que es más grave, al sentido común.
Pero es que encima los fumadores estamos sacando a delante la Seguridad Social, gracias a los impuestos que gravan el tabaco, y encima, al morir antes que los no fumadores, vamos a ahorrar unos buenos años de cobrar jubilación al Estado. (Y que no me venga el flipado de que los gastos en tratamientos derivados del tabaquismo compensan los impuestos, porque según los últimos datos, el superhabit es millonario, y eso sin incluir lo que cotizamos del sueldo, que digo yo que algún derecho nos dará también).
Señores del Gobierno, en vez de meterse donde no les llaman, más les valdría arreglar el problema de la vivienda, acabar con la precariedad en el empleo, equiparar los sueldos a los precioss, expulsar a los delincuentes que se cuelan a diario en nuestro país, y cientos de cosas que por lo visto encuentran menos importantes que el inmiscuirse en los asuntos personales de los ciudadanos.
Estoy cabreado.