El concierto comenzó de manera puntual, ya que cuando llegué estaban terminando
Speak Low. Me dio tiempo a escuchar tres o cuatro temas. Bien ejecutados, muy funkies, y con un predominio de los vientos más que notable. La banda sonora que exigiría un chulo con plataformas, pamela, abrigo de leopardo y cargado de oracos para pasear por Harlem con dos tremendas negras con el pelo a lo afro cogidas del culo en los '70

Muy buenos.
Sin demorarse mucho entre grupo y grupo, salieron
Big Boss Man a escena. El órgano se comía todo, aunque dejando hueco a unos
fuzz de guitarra que arañaban el oído. Muy buenos. Destacable también los repasos que le daba el organista a los bongoses, que recordaban la raíz
latin del sonido, por si alguno se había perdido con el guitarreo.
Tiraron bastante de boogaloo, pero con una impronta funky muy de agradecer. Sonidos de siempre, pero pasados por la turmix de varias deécadas de músicas negroides.
La verdad es que se me hizo bastante corto, y no me importó ni cargar con el casco y la parka, ni la colección de tachenkos cabezones que tenía delante.
En cuanto a público, una asistencia nutrida de toda clase y condición. Está claro que pagar 15€ bien merece la pena para disfrutar de una música como la que nos ofrecieron.
Me quedo con el balance que hizo
Bo. Seguro que a algún purista le jode lo de mezclar el
fuzz con los
grooves de Hammond, pero suena la ostia de bien.
Espero volver a ver pronto a ambos grupos.