Apurando la reserva de la scooter, y acrordándome de la familia de Gallardón por la gracieta de cortar el tunel que cruza la plaza mayory que me deja directo en la calle Hileras, me presento en
La Coquette. Pregunto, y me dicen que el segundo pase aún no ha comenzado. ¡Bien por mí! ¡He llegado a tiempo! Bueno, la sala con pinta de club de jazz, con sus mesitas, lámparas bajas y neblina nicotinosa. Eso sí, lleno de gente hasta la bandera. Un tercio... ¡¿QUÉ?! ¡4,10€, ¿HE OÍDO BIEN?! Dios, que palo. Pero oye, que la entrada es gratis,y hay actuación en vivo, pues nada, una cerve pal coleto. Bueno, empieza la actuación, y ya se ve que la cosa apunta maneras. Todos jóvenes, menos el trombonista, un tipo con pinta de beatnik, con unas trazas acojonantes para meterse al público en el bolsillo.
El conjunto es el sosias de
La Vacazul, un proyecto en el que versionan y graban clásicos de la música popular afroamericana, léase blues, jazz, soul, e incluso creo que versionan algún reggae, (que América no son solo los USA

). Pero temas pensados para ser tocados en directo, muy de agradecer.
Una batería, que con un equipo simple, fabricaba unas líneas bluesies, que junto a un bajo muy contrapunteado, de grooves precisos y claros, un tanto funkiosos, creaban una báse rítmica, muy pegadiza, sin tener que quedarse en simplonerías. Moderna, pero sin perder la raíz negra.
La guitarra, en mi opinión, era la que le daba la personalidad al sonido, pues los vientos iban alternándose en el escenario. Llenaba el conjunto sin concesiones. Sacaba el blues de las cuerdas, imprimiéndole dureza cuando era menester. Me gustó.
La sección de vientos, efectista y efectiva. Con frases que complementaban las canciones sin robar protagonismo al resto, y en ocasiones, con solos para le lucimiento del músico, bastante celebrados. Un saxofón no cálido, sino contundente, encabronado, y un trombón versátil, que sabía estar donde se le necesitaba. Ambos sonando muy cool.
El conjunto, armonioso, a veces pausado y suave, a veces contundente y demadrado, (en el buen sentido). Con fuerza. Blues de siempre, revisado por músicos de ahora, y para gente de hoy. Canciones clásicas adapatadas a lo que hay aquí y ahora.
Lo que menos me gustó, que tuve que volverme a casa a medias. Así que más bien, en vez de
II pase, sería
II Pase, parte 1ª.
Mañana tocan otra vez. Yo que vosotros, echaría una ojeada. Hay pases a las 23:00 y a las 00:30. Eso sí, ir con la cerveza de serie. O no, que los jueves ya se puede salir a cubatas sin remordimientos