Por segunda semana consecutiva me presenté en Zaragozapués, para un sarao que en esta ocasión se presentaba mortal de necesidad.
Desde el centro desde la sede de la capital aragonesa dio la salida el rally en un sábado espléndido, que pese a la previsión de lluvias, decidió quedarse despejado.
Por las carreteras zaragozanas, a cuyos borses hay más molinos que árboles, por lo visto, llegamos a Fuendetodos, pueblo natal del pintor Francisco de Goya. Lamentablemente, a menos de tres kilómetros, hubo un accidente. Esperemos que solo haya quedado en el susto.
Con un poco de mal cuerpo por la caída, tomamos un tentempié junto a la pintoresca nevera de Fuendetodos. El viaje prosiguió sin incidentes reseñables por los secos parajes aragoneses hasta un restaurante típico. Pero típico mexicano. Afortunadamente, dentro nos esperaban migas y ternasco, abundantemente regado por vino de la tierra, y Konga. (En todos los sentidos, porque fiesta la hubo, y gaseosa, también). Comida volando a modo de proyectil, pese a las advertencias del programa, bromas y cachondeo. ¡Ah, y el puto ternasco estaba de muerte! con el tenedor se podía cortar. ¡Que bueno! Pues eso, diversión y comida, ¿quién da más? Sorteo de regalos y sorbete de limón, cafeses y en ruta al circuito de karting.
Con alguna que otra dificultad dimos con el circuito, donde se desarrolló una reñida competición scooterista, con alguna caída incluída. Alguno, hasta en tres ocasiones, pero como comprobamos durante la fiesta, sin consecuencias. Se cumplió el lema del cartel:
Carreras a tuti plen.
De vuelta a Zaragoza con alguna copilla de más, la visita guiada me la perdí, y tampoco me contaron nada, así que ni idea de como fue. Pero supongo que si estuvo en la línea del resto, bien.
Por la noche cenita en una terraza de un parque de la capital, para coger fuerzas para una noche que se prometía movidita.
The Affair no es moco de pavo.t
Pues eso, muchas gracias al
Flamingo Scooter Club, porque el rally ha sido de lo mejorcito, y muchas gracias a G-Ramón, por llevarme de paquete en su flamante Lambretta recién arreglada, y por los buenos ratos de conga.








