Estoy escuchando
Little Sheila, un tema que compartió plástico con
Boogie in My Bones, y me doy cuenta de lo que me ha podido influir este gran hombre con su música. Quien me conozca puede dar fe de que cuando llevo un par de copas de más y me pongo bailón, uso la expresión completamente antigramatical se plantee en el idioma que se plantee "tengo el
bugui en el
bouns".
Rememoro aquel concierto que ofreció en Madrid un domingo víspera de Reyes de reyes. Ese año decidí que iba a sustituir las comidas familiares en Sigüenza por el más benigno clima de Madrid, (aunque de ninguna forma tropical). Creo que cambiar una señora cena por el plato precocinado en el microondas que cayera en el Foro, mereció la pena. Tuve ocasión de asistir al último concierto que ofreció
Laurel en Madrid, y, si no me equivoco, en España. En esa ocasión iba acompañado de los italianos
FranziSka. Siempre gustó de hacerse acompañar por bandas jóvenes. Jóvenes como su público. Porquela música de este cubano de nacimiento no entendía de edades. Su voz cálida siempre encandiló a los amantes de la música. En los años 50 los turistas ya pudieron ver a un veinteañero
Laurel que cantaba calypsos para ganarse el pan.
Y años más tarde el público siguió celebrando sus baladas cuando versionaba a
Nat King Cole. Luego vino el boogie y el rhythm & Blues, aunque su primera grabación fuera un calypso,
Roll, Jordan, Roll. El éxito le llegó con el primer disco que he mencionado, que se mantuvo durante once semanas en las listas jamaicanas.
En los años sesenta viaja a Inglaterra, y allí contribuyó decisivamente a popularizar el nuevo ritmo que venía de las colonias, aunque bajo el nombre de bluebeat. Aunque artistas como
Prince Buster le superaran en popularidad,
Laurel se encargaba de recordar que él fue el primero. Supo llegar al público británico, primero con el ska, y, después, adaptándose a los tiempos con el rocksteady, y luego el reggae. De esta década datan sus, en mi opinión, mejores trabajos.
Y no contento con eso, en los 80 volvió a la carga con
Potato 5. Lllegando incluso, en su última época, a grabar en español junto a
Skarlatines.
Siguió en activo hasta que tuvo un susto actuando en Italia y tuvo que ser ingresado. Para ayudarle, se organizaron conciertos benéficos en todo el mundo. En Madrid pudimos ver en mayo de 2004 el canto del cisne de
Superagente 86, acompañados en su última actuación de componentes de
Armando Rumba,
Ganyahmun,
Skarlatines,
Granadians,
, Django FM, Ministers, Dwomo y Malarians.
Creo que voy a ponerme En Español para dormir. No es precisamente el mejor, pero a mí, particularmente me evoca muchos sentimientos. Se ha ido uno de los grandes.
Laurel Aitken, que la tierra te sea leve.