El asunto, como viene siendo habitual en Gruta '77 empezó tarde, lo que es muy de agradecer entre los que tenemos que hacer pirola en el trabajo. Cerveza de rigor en el Passau, y empieza el show, y con él, las sorpresas.
Nos descubren que la misteriosa banda
The Apollo, se pronuncia en un castizo
"de apoyo", dejando
Derrick Morgan y su banda
de Apoyo. El que nos revela tan curiosa pronunciación es el guitarrista de la banda, que no es otro que, agarrense los machos,
Peter Parker. Si señoras y señores, la misteriosa banda
de apoyo son
Los Granadians. Bueno, pues no empieza mal la cosa, no.
Temas introduztorios de rigor, y sale a escena con sombrero gafas oscuras y bastón, del brazo de uhna señorita, el motivo de nuestros desvelos, y de los 18€ de menos, Mr. Derrick Morgan. Le ponen el micrófono en la mano y de ahí al despiporre generalizado.
Todo el público bailando y divirtiéndose mientras el señor
Morgan iba dejando caer un clásico tras otro, obteniendo aplausos y gritos de un público que había esperado mucho tiempo para ver a este hombre por primera vez en Madrid. Claro, como todo no puede ser perfecto, andaba el señor
Jipín Deseable, (y quédense con este nombre para luego), molestando estorbando y empujando a la gente que buenamente intentaba bailar, obteniendo a cambio solo, (y que yo tenga constancia), dos reprimendas.
El señor
Derrick Morgan a lo que ha venido, a cantar rompepistas como
Tougher Tan Tough para que la gente se mueva sin preocuparse de si al día siguiente tiene que trabajar o no. Ahí está
Derrick y eso es lo único que cuenta.
No digo más, que no tuvimos otra que abandonar nuestro sitio habitual a la derecha del escenario e irnos al centro para presenciar aquello en todo su esplendor.
Derrick Morgan, pese a su ceguera, seguro que tuvo que darse cuenta que la gente que estaba allí le quería. Eran aplausos sentidos. Digno de mención, sin duda, el
Do The Moonhop, con
poutpurrí jamaiquino intercalado. Algo bárbaro. Y así una detrás de otra, y, como comprenderán los lectores, yo estaba más a mis bailoteos que a diseccionar canciones, así que espero que me perdonen que no me ponga a diseccionar los temas en profundidad, ni el buen hacer de la banda. Pero, de repente, la actuación se detiene. Parece que hay follón y los rumores corren. ¿Se acuerdan de nuestro amigo
Jipín Deseable? Bien, el personajillo este, no contento con tirarse toda la noche jodiendo la marrana a la gente de bien, decidió joderla a lo grande, y se coló en el camerino a robar una cámara. Como por lo visto no tenía muchas luces tampoco, se quedó por allí, y le pillaron. La seguridad del local lo expulsó, con algún correctivo que otro que le cayó por ahí, pero que, en mi humilde opinión, se le quedó corto. Ni bises, ni nada, por cortesía de ese tipejo. Parafraseando a
Ford Farlayne,
cuanto gilipollas y tan pocas balas. Esperemos que no se repitan este tipo de cosas.
Puso el broche a una velada agridulce, con una pinchada un poco bizarra, (¡esas versiones reggae de rock, de verdad me estaban inquietando),
Miguel Skatown, que para los cuatro gatos que quedamos, lo mismo le daba haber pinchado en la línea que el último jueves de cada mes.
Actualización
He tenido conocimiento de que lo que pinchó
Miguel Skatown no era su set, ni la pinchada estaba preparada. Tuvo que arreglarse como buenamente pudo con nueve CDs que había en la cabina para salir del paso.