Después de una sesión de funkismos para ir poniendo el cuerpo en canción, salieron al escenario
Celofunk. Un par de voces femeninas que lo intentan, con resultados dispares. Queda un juego de voces bastante aparente, pero sin llegar ni de lejos a la genialidad de las grandes. Pusieron de su parte y cantaron como era esperable, pero sin destacar por nada. La orquesta bien conjuntada, ejecutó temas funkys entretenidos, que se dejaban escuchar, aunque en algún momento los
wahs de guitarra se hicieran un poco pesados. LA sonorización no estaba muy allá, y en los solos de las presentaciones, el trombón de varas apenas se oía. Cumplieron sobradamente con la misión que tenían encomendada de telonear al grupo estrella. No me disgustaron.
Tras un breve interludio de DJ, salieron los
DapKings al escenario. Estuvieron tocando algunos temas, de bastante más enjundia que sus predecesores, pero tampoco se ganaron la gloria de los músicos. Entonces apareció ella, un barril de dinamita tomando el escenario,
Sharon Jones.
Sin ayuda de coristas empezó a soltar trallazos vocales, dejando claro quien partía el bacalao allí. Y quien lo hacía era una voz que tenía soul: la suya. Sin parar de moverse por el escenario estuvo dos horas modulando su voz, ora grave, ora aguda; ora rota, ora cristalina, para ofrecernos un recital de una calidad impresionante. ¿Funky Soul? La música tal vez, la voz era puro soul. No dudó en pegar unos puños simbólicos Mr. Bush en un alegato antibélico, como no dudó en hacer la gallina para provocar que subiera alguien del público al escenario, como ya habían hecho antes otros presentes, uno que le hizo especial gracia según se veía, era el de la camiseta de los Atlanta Hawks, el equipo de baloncesto de su ciudad.
La banda supo sostener a ese huracán de mujer durante las casi dos horas que duró la actuación, que no es poco, y además, supo mantener la tensión de las canciones, dejando en vilo el final, y tocando sin apenas pausa entre tema y tema, lo que obligaba a aplaudirles merecidamente según acababa cada cación. Después de que se retirara
Sharon, ofrecieron bises que me parecieron menos soulies, hasta que salió
Sharon Jones de nuevo a poner de nuevo a la gente en marcha. Genial. Una actuación de esa mujer le pone los pelos de punta hasta a una piedra granítica.
La parte negativa es, que absorto como estaba en esa voz, se me olvidó salir antes para coger el metro, y tocó vuelta a casa a patita.