Por fin he conseguido reagrupar las neuronas supervivientes del sábado, así que voy a resumir como buenamente pueda el desmadre que se vivió el fin de semana en la capital alcarreña. La tarea es ardua, dada la desmedida ingesta etílica, pero se hará lo posible.
El sábado me levanté prontito para partir raudo y veloz hacia Guadalajara a la decimosexta edición del Alcarria Scooter Run, en compañía de la gente del
S.C. Madrid, unos tipos muy majos, por cierto. En un ratito, llegamos allí donde había un montón de scooters clásicas preciosas. Allí me encontré amiguetes con una Li 150 bastante destartalada. Tras hacer la pertinente inscripción, me hice con el kit, camiseta, parche, panfletos, una murga y una piruleta.
Salimos de ruta, y a los dos kilómetros se me partió el cable del acelerador. ¡Mierda! Tras cargar la moto en la fregoneta, seguí el paseo en ella, con las pertienentes paradas para echar refrigerios lupulosos.
En una de éstas tuvo lugar el show del Murcielamod. Un tipo bastante tronado se subió a un balcón megáfono en ristre incitando a la concurrencia a entonar un surtido repertorio musical, y procedió a colgar el Murcielamod para regocijo de los presentes.
Ya de vuelta pudimos paladear la comida, para alejar cualquier oportunidad de ligar a base de sopa de ajo, y degustar caldos sin mesura alguna, mientras esquivábamos trozos de pan voladores, e improvisábamos percusiones en la mesa, jaleando al Murcielamod, hasta el sorteo de accesorios scooteristas surtidos.
Después, y mientras se competía en lanzamiento de chasis, me arreglaron el acelerador. Muchas gracias al que hizo la faena, que firma hoctubre2003 en la lista de Iberoscooter, al zaragozano que me dejó las herramientas, (siento haberte perdido la llave inglesa, andaba un poco borrachín), y al del cable. No se que hubiera hecho sin vosotros).
Luego fuimos a encontrarnos con amiguetes que iban al concierto de los Granadians, y en ruta a bailar. El concierto fue genial, con adapataciones
ad hoc como
"Todo lo que quiero es una Vespa", u otras como
"La Lambretta Turuleta". Esta gente son unos cracks. Fue todo un desfase, y la actuación culminó con el destrozo del teclado por Teddy "Dos Dedos". Brutal.
Finalmente un allnighter scooterista hasta las mil de la mañana. Y abien entrado el domingo, enganché la carretera y me planté en Madrid en un pispás, pero con un pequeño incidente, la bolsa donde llevaba el
pork pie se me voló en la N-II. En resúmen, que fue la bomba. El año que viene repito, sin duda.
Actualización:
¡Qué cabeza la mía! Se me ha olvidado agradecer a los de
Dios Ke Ventiska Scooter Club el hacer posible tan magno acontecimiento. Se portaron de puta madre, y fueron una organización impecable. (Que se lo digan a mi Li, que probó las bondades de la furgoneta escoba).
Algunas de mis fotos con mi cámara Feber:
Ahora unas fotos cortesía de Borja Bluebeat:
Y otras cortesía de David (AKA Apete):