Después de hacer crecer un poquito más mi fama como el Lute laboral y el Houdini de la oficina, y tras la obligada caña en el Passau, empezó el jaleo en el Gruta '77. Como era previsible dado que era lunes, el local no estaba saturado como suele pasar otros días. Lo justo, ambientillo, pero sin agobiar.
Salieron al escenario unos tipos con pinta de mecánico de
Top Gun y el cantante con una cresta de esas cortitas, puf, mala pinta. Pero con el primer acorde, cambia mi opinión totalmente. Empezaron a versionar temazos empalmándolos, y antes de terminar el primero ya tenían a la concurrencia en el bolsillo. Se dejaron oir temas del orden de
Funcky Chicken y
Reggae From The Ghetto y demás pelotazos en la misma línea.
El
Hammond destacó sobre todo, con un sonido potente y gritón, como debe ser, dándole un aire
groove en algún momento que dejaba sin palabras. El bajista con su instrumento en una peculiar posición vertical, tocando en plan contrabajo una línea melódica precisa y bien arreglada, junto con una batería rápida, contundente y muy, muy suelta hacían una base rítmica imponente. Ambas guitarras perfectas, con un sonido ora
early, ora trallazo, ora
funky. El cantante supo como conectar con el público, que le hubiera seguido al mismísimo infierno.
De sus temas cabe destacar el
Pop The Trunk, que prácticamente cantó el público, con la complicidad del cantante que le ofreció el micro.
Los bises no desmerecieron para nada, con un
Banana y sobre todo, un
Skinhead Moonstomp que sirvió como base para intercalar otros temas.
La verdad es que se hizo realmente corto, y me quedé con ganas de más. Estos tipos son los putos
bosses, y cualquier cosa que diga se queda corta. Lo siento por el que no pudiera ir, pero no sabeis lo que os perdisteis. Canela fina. Espero que cumplan con lo dicho y vuelvan el año que viene, porque sin dudarlo, allí estaré.
Fotos cortesía de
Borja Bluebeat: