Tras unos meses de intensa espera que se nos han hecho interminables, por fin los Peeping Toms se decidieron a presentar en directo su último trabajo, un LP más que recomendable que bajo el título
Maximum Rythm &
Reggae nos transporta a otras épocas, cuando Jamaica no era aun un criadero de hippies con delirios místicos, y la gente hacía música para divertirse.
Decir que a lo que es el concierto en sí llegué de chiripa, por ciertos problemillas horarios que no tardé en solventar. Pero bueno, ya dentro del Gruta '77, todo en orden.
Llamaba la atención la aparente ausencia de habituales de eventos de esta calaña, ya se sabe, peladillos y peladillas, supongo que por el día -jueves- , y también de gente de lo más variopinto, lo que es una lucecita de esperanza para que esta música se abra a la mayoría. Desde luego, lo de tener una hora entera en
Sateli3 y presentación en la FNAC, contribuye.
Y empezaron a hacer sonar su música de baile inconfundiblemente jamaicana,
oldie y contundente. Un contrabajo sembrado le daba calidez a las melodías aunque la nota negativa, (sí, es adrede el juego de palabras tan malo), la dieron las cuerdas de la guitarra, que terminaron jugando una mala pasada, pero se pudo solucionar sin demasiada demora. Si quereis haceros una idea, no teneis más que poner el disco. La ejecución fue impecable.
El cantante soltó un repertorio de chistes malísimos entre tema y tema, tal vez para matizar el directo y diferenciarlo de lo que es la grabación, aportando algo nuevo, y los cartones con el logo del grupo le daban un aire de vieja banda, que ambientaba cosa fina.
Resumiendo, una noche perfecta para bailar, y lástima de fotos que no salieron.
Los Granadians en los conciertos de Radio 3
En general, la semanita ha dado bastante de sí, ya que el lunes, gracias a los esfuerzos de mis compañeros de curro, (gracias chavales, sois grandes)y a mis ya célebres chanchullos laborales, tuve oportunidad de asistir a la grabación del directo de los Granadians para los
Conciertos de Radio 3, que se emitirá, como es habitual, a una hora intempestiva en la segunda cadena de TVE.
Obviando que tardamos un rato más de lo previsto, (sin contar que salimos ya tarde por diversas circunstancias que se confabularon) ya que el bus nos dejaba en la acera contraria, y decidimos dar toda la vuelta para bajarnos en la misma puerta, y de paso hacer un poco de turismo por Majadahonda y las Rozas. Estaba todo previsto. Bueno, que a pesar de todo llegamos a Prado del Rey, que está a diez minutos de Aluche, o una hora, según la acera en la que te quieras bajar. Superada alguna traba burocrática, al final entré.
La ambientación era, como lo diría, ¿selvática? y ya habían tocado casi todo. Aún así oí un sorprendente pasodoble a ritmo de reggae sideral. Y hacen que no suene raro, como si hubiera sido desde siempre. Se permitieron algunos desplantes toreros, porque ellos se lo pueden permitir.
Total oí tres o cuatro temas, pero salí contento. Esta gente es muy grande. Y encima luchando contra los elementos para llegar a Madrid, y tocando para un auditorio un tanto, y no quiero ofender, soso. Por lo visto se apuntó preventivamente de público como el 69,3% de la población activa, y luego por allí no apareció ni el apuntador. Aparte de un Mejillón, que además era el único que aparentemente tenía capacidad motriz de entre los allí presentes, poca gentecilla se vio. (¡Ha-ha!, yo lo vi y vosotros no, haber estado más espabilados). No se puede decir que la expedición Double Dragon que fuimos nos desencajáramos las caderas, pero no nos quedamos mirando como pasmarotes.
Estoy deseando volver a verlos.