El moreno de Specials nos ofreció anoche un recital de versiones a 15 eurazos en taquilla, que si no llega a ser por el público, podríamos calificar como "del montón".
Con muy poca consideración hacia el público, Neville, su banda y staff del G77 estuvieron cenando en el Nassau hasta más de una hora después del supuesto comienzo de la actuación. Y encima teniendo que aguantar a un camarero borde pegando empujones y que se debía creer que te hacía un favor cuando se llevaba tu jarra sin terminar.
Bueno, al turrón. El concierto en sí no fue aburrido. Está claro que cuando sueltas una andanada de versiones, la gente bailará. De todas maneras, si todas las canciones de nueva factura son como la que se oyó, hace muy bien en quedarse con las versiones.
Yo, no nos llevemos a engaño, basilé hasta la extenuación, porque conocía lo que sonaba y porque lo que sonaba se prestaba. Es lo que tienen las versiones, que no te la juegas.
En fin, nada destacable, un conciertillo resultón, aunque demasiado caro para lo que ofrecía.
(Las fotos buenas, cortesía de Tamara)